Antonio Nariño y Magdalena Ortega de Nariño
Antonio Nariño y Magdalena Ortega de Nariño
Conoce la Verdadera Historia
 
Antonio Nariño y Magdalena Ortega de Nariño
Antonio Nariño
Conoce la Verdera Historia del Prócer Antonio Nariño y su esposa Magdalena Ortega de Nariño
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Antonio Nariño y Alvarez - Magdalena Ortega de Nariño
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Antonio Nariño, elegido el Colombiano de Todos los Tiempos según encuesta realizada al pueblo colombiano por las Revista "Semana" en el año 2003
Antonio Nariño y Alvarez nació en Santa Fe de Bogotá el 9 de abril de 1765, hijo del gallego Vicente Nariño, contador oficial del rey, y de la bogotana hija de españoles Catalina Alvarez del Casal. Aunque estudió algunos años en San Bartolomé o Colegio de San Carlos, su educación fue en lo esencial autodidacta. Adquirió numerosos conocimientos en la biblioteca de su padre y, sobre todo, en la bien nutrida de su tío Manuel de Bernardo Alvarez, quien lo inició en el pensamiento ilustrado.

Contrajo matrimonio con Magdalena Ortega y Mesa en 1785, cuando tenía 20 años.


Antes de cumplir 24 años fue elegido Alcalde de segundo voto por el cabildo de Santa Fe junto con José María Lozano, heredero del marqués de San Jorge. Nariño tuvo enfrentamientos con el oidor Joaquín de Mosquera y Figueroa por temas de autoridad. En 1791 el cabildo eligió a Nariño como Alcalde principal, cargo en el que propició la lotería pública para financiar el Hospital de San Juan de Dios y el Hospicio de la ciudad.


Nariño obtuvo una copia del libro Historia de la Revolución de 1789, en Francia, donde encontró el texto de Los derechos del Hombre y del Ciudadano, cuyos 17 artículos tradujo y publicó en su imprenta patriótica, que también producía el Papel Periódico de Santa Fe. Siete meses después los espías del oidor Mosquera denunciaron la publicación de los Derechos como un papel subversivo y delataron una conspiración encabezada por Nariño, quien se encontraba en Fusagasugá, donde compraba quina que exportaba a Europa.


El 19 de agosto Nariño regresó a Santa Fe, donde se enteró de la conspiración y fue informado de que se le acusaba de ser el jefe de la misma. El 29 de agosto el oidor Mosquera dio la orden de capturarlo. Tras un juicio que duró poco más de un año y una defensa no de sí mismo sino de los Derechos del Hombre y la Libertad de Expresión que aterrorizó a sus acusadores, Nariño fue condenado en 1794 junto a sus compañeros a prisión en Ceuta y a destierro perpetuo por haber traducido los Derechos del Hombre y algunos pasquines sediciosos.

Es importante aclarar que entre 1789 y 1794 se había creado la tertulia de Nariño a la que concurren estudiantes, hombres de ciencia, profesores y viajeros, y a la que pertenecían el médico Louis de Rieux, Francisco Antonio Zea, Sinforoso Mutis, Enrique Umaña, José María Cabal y otros.

Lejos de doblegarlo este revés le duplicó los alientos de libertad. Gracias a la ayuda de algunos amigos, supuestamente masones, logró escapar. Se paseó por Madrid con un nombre ficticio, viajó a París, donde se entrevistó con Tallien, y luego a Londres, donde William Pitt, el joven, oyó los planes de Nariño y le ofreció apoyo, oferta que no pasó de ahí. En 1797 Nariño ingresó al Nuevo Reino por Venezuela disfrazado de sacerdote, con el fin de pasar unos días con su familia. Durante dos meses recorrió a pie o en burro El Socorro, San Gil y Tunja.

Quiso iniciar una revolución popular, pero a pesar de haber desarrollado un plan tan interesante, en vez de llevarlo a cabo regresó a Santa Fe donde confesó todas sus andanzas al arzobispo, quien inmediatamente informó al virrey. Nariño volvió a la prisión. De acuerdo con Safford, "no se sabe por qué Nariño dejó de perseguir su plan. Acaso concluyó que el pueblo no estaba suficientemente preparado. Posiblemente desconfiaba del clero local, aunque algunos de ellos habían aceptado los ejemplares del Contrato Social de Rousseau y la Constitución Francesa que Nariño les había proferido. Probablemente él mismo tenía dudas".

En esos seis años Nariño estuvo en contacto permanente con los criollos que trabajaban por la Independencia, los orientó y publicó artículos económicos en el Correo Curioso de su amigo Jorge Tadeo Lozano. Escribió incluso un plan de reformas económicas cuya adopción habría significado la independencia económica de estos países. Sobra decir que la hacienda española ordenó archivarlo.
Historia de Amor Incondicional y Fidelidad de Magdalena Ortega de Nariño hacia su esposo Don Antonio Nariño
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Antonio Nariño estuvo en un ir y venir de visitas ala cárcel de fugas y perseguimientos y en todos y cada u no de estos momentos su esposa lo acompaño incondicionalmente. Su primera visita a la cárcel y tortura para su mujer fue por la llamada “conspiración de los pasquines” para ser mas precisos fue razones mas o razones menos por la traducción de los derechos humanos acto que se tomo como de lesa majestad y delito contra el gobierno, debido a problemas de Salud y tras aquella fuga que comprendió en su itinerario viejo y n uevo mundo la cual realizo cuando se dirigía a España ante la majestad del rey, le concedieron gracias al Sabio Mutis un hacienda por cárcel de donde tiempo después por la caída del Rey Fernando VII por manos de Napoleón en donde el ahora Virrey Antonio Amara y Borbón lo envía de nuevo a la cárcel ahora a los calabozos de Cartagena en donde se quedara hasta 6 meses después de nuestro 20 de julio. Durante todos estos sucesos la señora de Nariño se mantuvo a su lado y al cuidado de todos los asuntos tanto económicos como sociales, es mas hasta tuvo el valor de dirigir un memorial a la persona de la majestad en el cual imploraba justicia ya que no solo vivió la injusticia de Nariño sino también la de su cuñado Ricaurte ilustre abogado de la época quien fue tomado como prisionero cuyo máximo crimen fue pretender defender a Nariño Para los días de su liberación ciertamente su esposa ya no estaba en las mejores condiciones pero la vida empezó a mejorara, Nariño estaba logrando lo que mas le gustaba figurar en la vida publica y obtener poder pero un problema que tiene cuando ejercía como presidente del congreso y después de preceder un proyecto de constitución muy prometedor se retira de su cargo al parecer por un lío en el que resulta involucrado por el trueque pedido a una viuda militar a cambio de sus prestaciones. Doña magdalena muere y ahora descansa en paz en una cripta en la Candelaria. DOÑA MAGDALENA ORTEGA MESA ESPOSA Y COMPAÑERA DE ANTONIO NARIÑO
Según los más prestigiosos historiadores, Magdalena Ortega de Nariño siempre le fue fiel a su esposo Antonio Nariño (Julio Barón Ortega y Eduardo Ruiz Martínez ).

La versión de la infidelidad que muestra la telenovela "La Pola" (falsa desde el riguroso punto de vista histórico) procede de un retrato que se encontraba en el Museo 20 de Julio en Bogotá de Magdalena Ortega portando un retrato colgado al cuello al parecer de Don Antonio Nariño.

El autor fue Joaquín Gutiérrez quien lo pintó en la primera década del siglo XVIII.

Doña Carmen Ortega, directora del Museo del 20 de Julio (1988 a 1997) imaginó toda una telenovela fantasiosa: El retrato colgado en el cuello de Magdalena Ortega podía ser de Jorge Tadeo Lozano. Esto resultó ser a todas luces falso, según lo han constatado e interpretado los más prestigiosos historiadores.

La realidad histórica: Doña Magdalena Ortega de Nariño le fue siempre fiel a su esposo Antonio Nariño. Fue un modelo de virtud y hoy se le reconoce como a una heroína y precursora, que luchó, y apoyó a su esposo, en todo momento en sus batallas contra el dominio español.

Han pasado doscientos años y nadie había tenido la osadía de arrojar imaginariamente la menor sombra de indignidad sobre doña Magdalena Ortega de Nariño, consagrada en la historia como la mujer virtuosa y abnegada, que soportó con entereza y dignidad, con resignación y estoicismo, las consecuencias de largos años de presidio y de torturas de su esposo, y llegó a vender y empeñar sus bienes para satisfacer sus más elementales necesidades, acompañándolo en todo momento hasta donde sus fuerzas o posibilidades se lo permitían.

Si hay algo ejemplar en invocaciones a la justicia, como alegato en defensa de los derechos del hombre, como expresión de un corazón femenino en favor de un hombre, son las actitudes y las cartas de doña Magdalena al Virrey, al Rey, a la Real Audiencia, a los Tribunales.

Nariño la colmó siempre de reconocimientos infinitos

Nariño no estuvo totalmente incomunicado en la cárcel; lo visitaban sus familiares, especialmente Magdalena con licencia o permiso del Virrey Mendinueta...

Primero se tolera la visita de sus deudos, luego la de algunos amigos íntimos y al fin pueden verlo cuantos deseen gozar de su compañía.

Así, la amante esposa puede acompañarlo largas horas y endulzarlas con sus cuidados y cariños , dice Raimundo Rivas en su libro El andante caballero Don Antonio Nariño, Bogotá, quien agrega en la cárcel conoce Nariño a la primera de sus hijas, Mercedes .

Jorge Ricardo Vejarano en su biografía de Nariño, dice:

"Jamás cayó sobre mujer mayor suma de dolores. Jamás corazón alguno supo resistirlo con tanta estoicidad... No hubo sacrificio que por él (Nariño) no hiciera, no hubo desventura contra la cual esta mujer heroica no saliera al encuentro. En el número 3 de La Bagatela, llora, llora con infinita ternura la desaparición de su esposa que lo fue todo para él; amiga, esposa, consejera, sustento, luz de sus mazmorras oscuras, bálsamo para las llagas de sus cadenas... ."

En aquella ciudad de Santafé, cuya sociedad criolla era tan delicada en estas cuestiones, y tan chismosa a la vez, cuyas gentes vivían pendientes de los demás, que todo lo fisgoneaban, era imposible que por ese ojo pasara tamaña indignidad, y mucho menos que esa sociedad se hiciera cómplice de doña Magdalena, que hubiera sido exquisito plato para los enemigos de Nariño.

Aclaración a un cuadro La genealogista doña Beatriz Barón de Blanco, en carta al suscrito, dice que ese retrato no es de Magdalena Ortega y no pudo ser pintado en 1799 sino después de 1807 ó 1808, y que corresponde a doña María Tadea Lozano e Isasi, hija del segundo Marqués de San Jorge don José María Lozano, quien casó con Jorge Tadeo Lozano, su tío, el 2 de julio de 1797, quien es el que figura en el medallón, matrimonio del que hubo cuatro hijas y tres hijos. Ciertamente el pintor Joaquín Gutiérrez, a quien se atribuye, fue amigo de la familia del Marqués y pintó a varios de sus miembros.

En conclusión:

El cuadro quizás ni siquiera era realmente de Magdalena Ortega y no se sabe a ciencia cierta quienes son los que aparecen en el.

Si la retratada fuera Doña Magdalena, el retrato que lleva podría ser el de Don Antonio Nariño, su esposo.

Los historiadores más rigurosos reconocen la fidelidad y el amor incondicional que le profesó Doña Magdalena Ortega al Precursor Don Antonio Nariño durante toda la vida de ambos.






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Vida Militar de Antonio Nariño y Alvarez
Hizo negocios agropecuarios y armó una conspiración que estaba para estallar en 1809 cuando la denunció el tío de uno de los comprometidos. En seguida fue enviado preso a Cartagena, acompañado por su hijo Antonio.

Por el camino, los dos Antonios se fugaron de los guardias durante la confusión provocada por una tormenta y llegaron a Santa Marta. Delatado por un espía, Nariño cayó otra vez en poder de los españoles que lo remitieron a su destino original: las mazmorras de Bocachica. De allí, tras la mediación de Antonio Villavicencio, lo pasaron a las cárceles de la Inquisición, que lo aliviaron de las cadenas.

En agosto de 1810, luego del levantamiento de Cartagena, salió libre y se alojó en la casa de su amigo Enrique Somoyar. Estaba preocupado. No tanto por su suerte como por la amenaza de división interna entre los patriotas. Esta se desprendía de un manifiesto en el que la Junta Gobernativa de Cartagena proponía que el Congreso Provisional Constituyente se reuniera no en la Capital del reino sino en Medellín, con carácter de permanente.

Nariño redactó y publicó las Consideraciones sobre los inconvenientes de alterar la invocación hecha por la ciudad de Santa Fe en 29 de julio del presente año. El alegato fue convincente y los cartageneros desistieron de su iniciativa. Mientras tanto, los nuevos gobernantes de Santa Fe se habían olvidado de su maestro y no querían enviarle los viáticos para que regresara. O mejor, no querían que regresara.

La actitud enérgica de Magdalena Ortega, respaldada por José María Carbonell y una multitud de partidarios de Nariño, obligaron a la Junta de Santa Fe a mandarle 400 pesos de viáticos y, como último recurso para mantenerlo alejado, un nombramiento de ministro plenipotenciario en Estados Unidos que Nariño no aceptó. Volvió a Santa Fe en diciembre, participó en el Congreso Constituyente, del que fue nombrado Secretario.

En el semanario La Bagatela, periódico que se ha vuelto legendario, le hizo oposición al presidente Jorge Tadeo Lozano, al que consideraba débil y bobalicón. Las campañas de La Bagatela tumbaron a Lozano y el pueblo aclamó a Nariño como nuevo Presidente de Cundinamarca. Su propósito de gobernar con el pueblo, de prepararlo para enfrentar la reconquista inminente por parte de España -que ya había advertido en su periódico-, así como sus programas sociales, económicos y agrarios de profunda raigambre democrática, lo enemistaron con el Congreso, que le declaró la guerra.

En la batalla de San Victorino, el 9 de enero de 1813, el presidente Nariño derrotó a sus atacantes y dejó al Congreso sin dientes. Una vez tranquilizado este frente instaló el Colegio Electoral, con un discurso clamoroso ("el mejor discurso político de la época", según el escritor e historiador español Ramón Ezquerra), impregnado de profunda filosofía que se conserva y aumenta su vigencia con el paso de los años. Después se dedicó a organizar la expedición libertadora del Sur con un ejército de 3.000 hombres, al frente del cual salió en 1813 mientras a sus espaldas el Congreso fraguaba la traición.

Nariño derrotó a los españoles y a sus aliados, los feroces patianos, en batallas enconadas en el Alto Palacé, Calibío, Juanambú y Tacines, donde dejó el grueso de sus tropas y avanzó con el resto hacia Pasto, no sin prometerles a sus muchachos que "comerían pan fresco, que lo hacen muy bueno" en esa capital.

En ese punto la fatalidad se atravesó en el destino de Nariño. Alguien aviso en el campamento que el general había sido derrotado y muerto. Cuando Antonio Nariño hijo llegó al campamento con la orden de su padre para que el ejército se moviera hacia Pasto, encontró que las tropas habían clavado los cañones y retrocedido a Popayán. En esas condiciones, luego de una pelea intensa de más de 10 horas, Nariño tuvo que abandonar el campo, mandó a sus hombres a que se pusieran a salvo y se internó en la maleza. Dos días más tarde fue capturado por unos patianos, que lo condujeron, sin saber quién era, ante el jefe realista Melchor Aymerich.

Llevado prisionero a Quito, lo remitieron de nuevo a la Península. Permaneció encerrado en la real cárcel de Cádiz otros siete años. Sus amigos se ocuparon de hacerle la prisión lo menos penosa posible y en los últimos meses escribió y le publicaron en la Gaceta de Cádiz los artículos titulados Cartas de Enrique Somoyar que precipitaron la rebelión liberal de Riego en las cabezas de San Juan, en consecuencia de la cual Nariño fue liberado y proclamado diputado americano a Cortes. No obstante Nariño no estaba para honores dudosos y escapó de la Península antes de que el rey Fernando VII ordenara su recaptura.

En Gibraltar le entregaron varios números de El Correo del Orinoco, en el que vio reproducidas sus Cartas y por el cual se enteró de que Francisco Antonio Zea, su viejo amigo y compañero de revolución y de exilio, estaba en Londres como jefe de la legación de Colombia. Viajó a Londres para reencontrarse con él, lo ayudó en la gestión de un empréstito que el Libertador necesitaba con urgencia y escribió varios artículos para el Correo del Orinoco con el seudónimo de 'Un Colombiano', en defensa de la causa americana.

A su regreso a Colombia fue saludado con alborozo por el Libertador Simón Bolívar, con quien se encontró en Achaguas. Bolívar acababa de recibir la noticia de la muerte del vicepresidente Juan Germán Roscio y de inmediato nombró a Nariño en ese cargo y le recomendó la pronta instalación del Congreso Constituyente de Cúcuta, del que dependía el futuro de la República. Nariño cumplió su cometido, pero fue víctima de los ataques y las triquiñuelas mezquinas de los antiguos federalistas que ahora acataban al general Francisco de Paula Santander, vicepresidente de Cundinamarca.

Cansado y agobiado por sus achaques Nariño renunció a la vicepresidencia de la República y regresó a Bogotá. Allí se enteró de que había resultado electo senador por Cundinamarca y que, al mismo tiempo, había sido acusado de defraudador del tesoro de diezmos, de haberse entregado al enemigo en Pasto y de haber abandonado por su gusto el país en momentos críticos. Nariño respondió a estas acusaciones en la inauguración del Senado de 1823 y demolió a sus acusadores en un discurso grandioso que ha sido catalogado como una de las piezas mayores de la oratoria en lengua española.

Publicó Los Toros de Fucha para reclamar, como ya lo había hecho en 1794, el respeto a la libertad de expresión amenazada por ciertas actitudes arbitrarias de Santander, su sucesor en la vicepresidencia de la República. Las diferencias quedaron zanjadas en forma cordial y Nariño, cuyo cuerpo deteriorado exigía un poco de reposo, se retiró a Villa de Leiva, donde murió el 13 de diciembre de 1823, a los 58 años.
Árbol Genealógico de Don Antonio Nariño y Álvarez
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